Y sonríes...

Antes pensaba que eras tu la única ventana por la que mis ojos querían mirar,
después fue cualquier pared la que me salvaba de verte.
Desnudé mi alma por ti una y otra vez,
me perdía en tus sábanas cada noche pensando que algún día también despertaría entre ellas.
Poco a poco me enamoré...
Pensaba que mi vida giraba en torno a ti, que eras lo mejor que podría encontrar,
me anulé, te hice poderoso, me manejabas a tu antojo hasta consumirme...
Pero como el ave fénix resurgí de mis cenizas,
volví a ser la que era, volví a brillar con luz propia, a sentir, a reír, a vivir...
Fue en ese momento cuando algo dentro de ti hace "clik" y todo cambia,
y te miras y sonríes.
Es un proceso doloroso, cuesta, pero acabas volviendo a ser la persona que eras,
y vas andando por la calle y miras a tu alrededor y no hay miedos, no hay dolor.
Ahí  te das cuenta de que te has quitado un peso de encima, que estás tan
relajado que tu cuerpo podría hasta flotar, y sonríes.
Y todo pasa...
Y llega el momento en el que disfrutas de un paseo por la calle, de las carcajadas
de un bebé recíén nacido, disfrutas viendo a dos ancianos de la mano paseando por la calle,
de una mirada furtiva de un chico que jamás volverás a ver, y sonríes.
y entonces llega...
Llega el momento de volver abrazar a tu amiga después de meses sin verla,
el momento de ver a tus padres ilusionarse de nuevo, el momento de conocer
a ese chico que te descoloque en la discoteca aunque el romance no dure mas
más que un par de semanas, y sonríes...



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